Un latido hueco viaja sobre la pared, dibuja grietas sobre el delgado sostén.
La finita muerte será una estocada que rebalsará mi espalda en un siniestro temblor y morirá tan abrupto como golpeó.
Fuimos la carroña fácil de nuestros rincones, vestimos de polvo los hechos.
Nos enfermamos de la postura por la defensa.
El uso y abuso del obtuso aniquiló mis ideas, vació mi propuesta y aisló mis ojos culpables de ser testigos del ciego, que jugando con sus manos puede leer profundidad sobre la superficialidad.
Y sobre nuestro sepulcro sólo habrá una rosa de 4 pétalos, marcando mi huida con el viento.
De a poco mis hechos se opacarán en rincones y verás curvas cuando te dotes de relojes.
Babilonia mudará tu lengua y la pondrá en reversa, te sentarás a las 3 y tu sombra me tapará las nueve.
Seré la silueta amorfa cuando me leas sobre una mano o una estupidez. Me convertiré en brazos si recordases sólo una vez.
Quizás una tormenta algún día remueva nuestras ideas, quizás hayan puntos suspensivos bajo el polvo que nos cubre.
Las texturas del lado reverso me seguirán acunando y sólo lograré en el soñar desprenderme añorando.
Buenas noches lado, qué triste y difícil es irme de tu lado.
Quisiera tener mas tiempo para leerte y charlar en numerosos mensajes
ResponderEliminarR (el de siempre)
Si quieres déjame tu mail, este blog se cerrará.
ResponderEliminarAnónimo, muchas gracias por tus comentarios. Me gustó mucho la dinámica entre lo escrito y lo leído.
ResponderEliminarQuizás haya otro blog, pero no sé cuando llegará (te lo dejaría más adelante si me dejaras tu mail, pero quizás duermas también).
Ojalá que otra coincidencia nos ayude a encontrarnos, pero la vida fluye en cauces extraños, a veces los encuentras en el mar y otras en espiral.
Sé feliz.