De frías láminas transforma mi piel en escamas. De sombras arruga mis huesos y me arrastra.
Quiebra el ritmo abrupto y columpia el andar en retrasos, que de sed no saciada el veneno descansa.
Apaga la lucidez temprana, apaga la gracia que tienen las palabras.
No te anestesies de la redundancia aplacada, que zigzaguea de frecuencia absurda de amarga franqueza que extraña.
Olvida las cosechas, toma el abono para la nueva siembra.
Reanuda la piel de mi boca.
No.
ResponderEliminarNo, qué?
ResponderEliminarY por qué no?
ResponderEliminarPorque el no, no.
ResponderEliminarNo copies.
ResponderEliminarNo.
ResponderEliminarIba al caso.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarNo importa. Si le encuentras la relación, todo puede ir al caso.
ResponderEliminarAsí que no es razón suficiente.
Así de pesao.
Para variar.
ResponderEliminarDe todas formas, no traté de justificarme de algún modo. No tenía porqué hacerlo.