En la cárcel de la estática grita la verdad agotada.
Me recuerda a la H, una pronunciación cegada que se ensucia de mezcla.
Y si abres la boca no necesariamente está en la lengua.
La sentí y no la quise quitar de ahí, pero la corriente arrastra, mas no avanza, y al contenerla sólo se rebalsa.
Al estancarla, el extraño sabor del verde musgo es como la comida atrapada en las encías.
Insípida, frívola.
O quizás me corté la lengua y se me desordenó el aire.
O quizás corté la H, mas no sé si quiero recuperarla.
Hablarla, callarla.
Me recuerda a la H, una pronunciación cegada que se ensucia de mezcla.
Y si abres la boca no necesariamente está en la lengua.
La sentí y no la quise quitar de ahí, pero la corriente arrastra, mas no avanza, y al contenerla sólo se rebalsa.
Al estancarla, el extraño sabor del verde musgo es como la comida atrapada en las encías.
Insípida, frívola.
O quizás me corté la lengua y se me desordenó el aire.
O quizás corté la H, mas no sé si quiero recuperarla.
Hablarla, callarla.
Creo que la corté, que mal (?).
ResponderEliminarA la H la sigue, porque tengo que decirlo por alguna parte:
ResponderEliminarNo ha habido clima que no ha ido conmigo este año.