domingo, 17 de junio de 2012

H.

En la cárcel de la estática grita la verdad agotada.
Me recuerda a la H, una pronunciación cegada que se ensucia de mezcla.
Y si abres la boca no necesariamente está en la lengua.

La sentí y no la quise quitar de ahí, pero la corriente arrastra, mas no avanza, y al contenerla sólo se rebalsa.
Al estancarla, el extraño sabor del verde musgo es como la comida atrapada en las encías.
Insípida, frívola.

O quizás me corté la lengua y se me desordenó el aire.

O quizás corté la H, mas no sé si quiero recuperarla.

Hablarla, callarla.

2 comentarios:

  1. A la H la sigue, porque tengo que decirlo por alguna parte:
    No ha habido clima que no ha ido conmigo este año.

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